NOTARIOS

José Ramón Castro Reina
Manuel Ignacio Cotorruelo Sánchez

Ya tratamos en un post anterior de la vivienda familiar y su especial protección vigente matrimonio. Hoy trataremos de la situación producida tras la separación judicial o el divorcio.

casa separacion

Efecto inmediato del surgimiento de tales situaciones es el cese del deber de convivencia entre los cónyuges, (artículo 83 y artículo 63, a sensu contrario, ambos del Código Civil), siendo así que surge la necesidad de determinar quién queda titular de la vivienda habitual y a quien se le atribuye el uso de la misma. De hecho, el artículo 90 del Código Civil, al tratar del contenido del convenio regulador de la separación o el divorcio, exige que éste se pronuncie sobre: “C) La atribución de uso de la vivienda y ajuar familiar” y “E) La liquidación, cuando proceda, del régimen económico del matrimonio.” Por ello, conviene distinguir tres aspectos:

A) Titularidad de la vivienda: Corresponderá al cónyuge o cónyuges que fueran titulares de la misma, en tanto no se proceda a la liquidación del régimen económico del matrimonio, si fuere preciso. De este modo:

– Si la vivienda pertenecía a uno sólo de los cónyuges, con carácter privativo, éste seguirá siendo su titular.

– Si la vivienda pertenecía a ambos cónyuges, con carácter privativo, y cualquiera que fuere el porcentaje de titularidad que cada uno ostentase sobre ella, ambos seguirán siendo titulares de la misma en idéntico porcentaje al ostentado antes de la separación judicial o divorcio, y sin perjuicio, lógicamente, de que decidan a  poner fin a dicha situación, adjudicándosela uno de ellos y compensando al otro.

– Si la vivienda pertenecía a ambos con carácter ganancial, en todo o en parte (en este último caso, por aplicación de lo dispuesto en el artículo 13.54, en relación con el artículo 1.357.2 C.C., esto es, cuando parte del precio destinado a la adquisición de la que fuera vivienda habitual del matrimonio se satisfizo con dinero privativo y parte con dinero ganancial), la titularidad de la vivienda corresponderá a ambos, y, en el último caso expuesto, en parte con carácter ganancial y en parte con carácter privativo, en proporción al valor de las aportaciones respectivas.

– Si la vivienda pertenecía a ambos, ya sea con carácter privativo o ganancial y se extingue comunidad entre ellos o se liquida la sociedad de gananciales (o el régimen de comunidad de que se trate), la titularidad pasará a pertenecer a aquél de los cónyuges o ex cónyuges que resulte adjudicatario, o a ambos, caso de liquidación de sociedad conyugal con adjudicación en proindiviso en favor de los dos, aunque esto último no es lo normal.

B) Uso de la vivienda: Corresponderá al cónyuge titular de la misma o a ambos, caso de titularidad conjunta y en tanto ésta se mantenga, salvo atribución de uso en la Sentencia de separación o divorcio, en cuyo caso corresponderá a aquél a quien haya sido atribuido tal derecho de uso.

Este derecho de uso, ya sea atribuido por convenio entre los cónyuges, ya por determinación judicial, caso de desacuerdo entre ambos:

a) Se caracteriza por ser un derecho de configuración judicial, que surge de la sentencia de separación o divorcio, de carácter familiar, no patrimonial, cuya titularidad corresponde al cónyuge o ex cónyuge a quien se atribuye, aun cuando sean beneficiarios los hijos, y susceptible de ser inscrito en el Registro de la Propiedad, a fin de obtener su oponibilidad general frente a terceros adquirentes de la vivienda.

b) Faculta a la ocupación provisional y temporal de la vivienda, por el tiempo por el cual se haya atribuido al no titular de la misma.

Es una facultad:

– temporalmente limitada al tiempo determinado al constituirse el derecho, aun cuando no es imprescindible el señalamiento de un plazo exacto (R DGRN 20 de febrero de 2004)

No habiendo hijos, el artículo 96.3 C.C. dispone que “podrá acordarse el uso de tales bienes por el tiempo que prudencialmente se fije”.

– condicionada por el título por el cual estaba el matrimonio habilitado para usar la vivienda, pues la Sentencia no puede atribuir un uso que exceda de los derechos ostentados por los cónyuges. Así, caso de titularidad conyugal de un derecho de arrendamiento sobre la vivienda, no podrá exceder al propio arrendamiento.

c) Su inscripción en el Registro de la Propiedad:

– exige atribución del derecho en la sentencia de separación o divorcio en favor del cónyuge no titular de la vivienda o de la totalidad de la misma y previa inscripción de la vivienda, de una participación de la misma o de un derecho sobre la misma que implique su posibilidad de uso, en favor del cónyuge a quien no se le atribuye este derecho y que resulta gravado en su titularidad o cotitularidad por tal atribución.

– es más flexible que la de otros derechos, en el sentido de que no se aplica con tanto rigor el principio de especialidad registral, siendo posible aunque no se identifiquen perfectamente los hijos beneficiarios, o la duración no quede perfectamente determinada (mientras no sean independientes…).

C) Disposición de la vivienda: Corresponde al cónyuge o cónyuges titulares de la misma, según lo antes visto y salvo que se haya atribuido el uso de la vivienda al no titular, en cuyo caso se precisa consentimiento del cónyuge que tenga atribuido el uso o, en su caso, autorización judicial para efectuar la disposición.

El derecho de uso no inscrito no perjudica a terceros adquirentes de buena fe a título oneroso, por aplicación del artículo 34 de la Ley Hipotecaria. Es decir, es precisa su inscripción para ser oponible a terceros que reúnan tales condiciones.

No se exige que el titular de la vivienda declare que no existe atribución de derecho de uso para disponer de la misma, a diferencia de la exigencia de declaración de no ser vivienda habitual para la disposición constante matrimonio de la vivienda de titularidad de un solo cónyuge. Obviamente, tampoco es precio decir que no constituye ya vivienda habitual familiar, por el cese del deber de convivencia.

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